Crónica de una compra frustrada.

Hace apenas un par de semanas pensaba estar próximo a dar el que sería el paso decisivo en esta experiencia. No fue así.

El fin del principio.

Hace tiempo que no tenía esta sensación. Es una especie de euforia, un rush de adrenalina como si estuviera trepando a una enorme montaña rusa a solo segundos de ser disparado por una trayectoria abundante en vértigo y velocidad. Pero estoy en mi escritorio, escribiendo estas líneas.

Lo difícil de comenzar.

Cabina de un Fisher Youngster.

Incursionar en esta actividad es todo un proceso. Las barreras de entrada son considerables, sobre todo para un chilango cuyo principal recurso es la pasión. Carezco de conocimientos reales sobre la materia, no tengo avión y si lo tuviera no contaría con un lugar para guardarlo; no tengo instructor, ni personas cercanas en el ámbito que pudiesen fungir como guía, ni un aeródromo cerca de mí. Solo tengo la oportunidad de resolver uno a uno dichos obstáculos y el deseo de hacerlo.

Estrés y libertad.

Ultraligero sobrevalorado un bosque.

Sabía que los controles eran sensibles, e incluso me había familiarizado a ello. Mi experiencia previa en simuladores de vuelo computarizados y con modelos a radiocontrol confirmaban lo que había leído en innumerables textos sobre aviación y con el propio dicho de mi instructor. Pese a ello fue una sorpresa descubrir que podían ser más sensibles de lo que había anticipado.

Abrazando el cielo por primera vez.

Ultraligero a punto de despegar.

El instructor quien se haría cargo de introducirme a mi primer vuelo, Rodrigo, me daba las primeras indicaciones minutos antes de abordar el avión. Lo acompañé alrededor de la aeronave a realizar la verificación de seguridad previa al vuelo donde me explicó algunos de los puntos a ser revisados antes de cada despegue. Después nos aproximamos a la cabina donde me instruyó sobre el uso de los controles. Hasta allí nada complicado: la palanca a los lados para inclinar el avión mediante los alerones, hacia enfrente para bajar y hacia atrás para subir usando el elevador.

Mirando los ojos de la bestia.

Ultraligero Talon XP

Llegó el domingo y con él la fecha estipulada para el primer vuelo. El día comenzó temprano: habría que transportarse a Tequesquitengo donde por sugerencia del propietario del avión comenzaríamos más temprano de lo que habíamos planeado por lo que Lula y yo tuvimos que iniciar actividades antes de lo que acostumbramos los domingos. La cita tendría lugar en la pista del Club Aéreo Vista Hermosa ubicada un kilómetro al norte del lago de Tequesquitengo, compuesta por una superficie de pasto de aproximadamente 400 metros de longitud.

Motores: dos tiempos vs. cuatro tiempos.

Motor Rotax 912s de cuatro tiempos.

Parte (muy) importante del precio de un avión es el motor. Y esto es relevante al momento de decidir qué clase de fuente de poder se desea utilizar: un sencillo motor de dos tiempos o una flamante máquina de cuatro tiempos.
Ambos hacen lo mismo: llevar a cabo la combustión del combustible de forma controlada para hacer girar un elemento de la transmisión. La gran diferencia es cómo lo hacen.

Distintos tipos de ultraligeros

Rans S-12XL. Avión ultraligero de 3 ejes.

Quizá uno de mis sueños aéreos más antiguos sea el volar en ala delta. Cuando niño podía pasar horas frente a la tele si de casualidad llegaban a transmitir algún documental sobre el tema. No daba crédito a los que mis ojos veían y estaba completamente convencido de hacer lo necesario para algún día experimentar aquello que solo podía entender como lo que debería ser la mejor experiencia en el mundo. Es curioso que al día de hoy he perdido casi por completo el interés al respecto.

Entonces quieres volar.

Niño piloto.

-Así que en verdad quieres volar. Después de todos estos años finalmente te decides a hacerlo y afrontar lo necesario para emprenderlo- me dije a mí mismo en medio de un insospechado diálogo interno en el cual de forma casi súbita parecía tomar una decisión de gran relevancia para mí. No suelo platicar mucho conmigo. No suelo platicar mucho. Excepto cuando comienzo a hacerlo. Entonces sí que puedo platicar y lo difícil dejar de hacerlo. Así me ha sucedido siempre, cada vez a lo largo de la vida cuando ante la menor provocación de pronto se puede sostener una plática sobre aviación.

¿Por qué existe Ultraligerismo?

Planeador de los hermanos Wright.

Incursionar en la aviación ultraligera no es tan sencillo. Al menos para quienes como yo carecen por completo de cualquier clase de vínculo previo con esta actividad. Sin amigos ni conocidos que la practiquen, sin lugares dedicados a ello en las proximidades, sin clubes en las cercanías, sin suficiente oferta de equipos, sin suficientes fuentes de conocimiento y capacitación, sin ninguna clase de precedentes.

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